Ir al contenido

El día en que casi perdimos a Pet Stone

21 de agosto de 2026 por
El día en que casi perdimos a Pet Stone

Un martes de enero, miramos las cifras. Y pensamos que se había acabado.

Sin escenas dramáticas. Solo una realidad sencilla: los pedidos se ralentizaban, el stock dormía, y nuestra cuenta bancaria empezaba a parecerse a un Pet Stone: inmóvil, silenciosa, no precisamente productiva.

Salvar una piedra parece ridículo. Lo sabemos.

Habíamos pasado meses eligiendo cada piedra, imprimiendo cada caja, escribiendo cada absurdo certificado de adopción. Creíamos en ello a fondo. Pero creer no paga las facturas.

Así que hicimos lo único que sabíamos hacer bien: os escribimos. Nada de un comunicado corporativo pulido. Un correo de verdad, un poco incómodo, casi demasiado honesto.

Y respondisteis. De verdad respondisteis.

Los pedidos volvieron. Los mensajes también. «Mi Pet Stone me hizo reír en mi peor semana, no podía dejaros hundir.» No esperábamos leer eso sobre una piedra en una caja.

Hoy, Pet Stone sigue existiendo. Gracias a personas que adoptaron un objeto totalmente inmóvil, y que, sin saberlo, salvaron una pequeña empresa muy viva.

No lo olvidamos. Y seguimos, por vosotros, una piedra a la vez.

👉 Gracias por mantenernos vivos

5 cosas que no sabías sobre tu Pet Stone